
El Soil Mixing hace parte de las técnicas de mejoramiento de suelos y permite intervenir a grandes profundidades. Es especialmente útil en suelos con baja capacidad portante, suelos muy expansivos o con alto contenido de materia orgánica.
La técnica consiste en mezclar el suelo in situ con un agente aglomerante (cemento, cal o bentonita), generando una reacción química que mejora las propiedades mecánicas del terreno.
Se pueden ejecutar columnas de 50 cm hasta 1,5 m de diámetro, alcanzando profundidades de hasta 30 m, dependiendo de las condiciones del terreno y el diseño estructural.