
Este método consiste en inyectar mortero de bajo asentamiento directamente en las capas de suelo más compresibles, con el fin de mejorar la capacidad portante y reducir los vacíos. La inyección se efectúa mediante tuberías previamente instaladas en el terreno con equipos de perforación, logrando compactar y densificar el suelo circundante.
Se pueden construir columnas de gran diámetro, desde 60 cm en adelante, según las características del terreno. La profundidad de aplicación suele alcanzar hasta 25 m, aunque puede extenderse a mayores profundidades dependiendo del diseño solicitado.