
La compactación dinámica es una técnica empleada para mejorar la capacidad portante de suelos con baja resistencia, mediante la aplicación de esfuerzos dinámicos en superficie. El procedimiento consiste en dejar caer repetidamente una masa pesada desde una altura determinada, generando ondas de esfuerzo que mejoran las características del terreno.
Este método ofrece muy buenos resultados en rellenos heterogéneos y suelos con componente granular, siendo una alternativa económica frente a la sustitución de suelos o a métodos más complejos como precargas, inyecciones o mezclas profundas.
El tratamiento permite mejorar suelos hasta profundidades de aproximadamente 12 m, dependiendo de la energía aplicada y de las condiciones del terreno.